(1353 visitas) 10-07-2022 Huelva Experiences
Su popularidad se reparte entre el honor de ser uno de los lugares colombinos y el legado de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.
Recorrer Moguer es perderse en una marea de casas blancas, suelo empedrado y naranjos. Es realizar un viaje al pasado en el presente y sentir el calor y la hospitalidad de sus gentes. Y también es disfrutar de las playas de Mazagón, de arena fina y aguas cálidas, a las que se accede a través de sus espectaculares acantilados.
Dada su historia y todo lo que tiene que ofrecer, una visita a Moguer es una de las paradas que cualquier turista en la provincia de Huelva no debería obviar.
Se trata de un pueblo blanco situado a escasos 20 kilómetros de la capital onubense que se extiende por una colina próxima a la desembocadura del río Tinto y limita con los municipios de San Juan del Puerto, Palos de la Frontera, Lucena del Puerto y Almonte.
Su nombre viene de la expresión árabe “mugar”, que significa cavernas. El origen de esta localidad se remonta a la antigüedad, hasta épocas prehistóricas de fenicios y romanos.
Moguer es “la luz con el tiempo dentro”, tal y como narraba el nobel Juan Ramón Jiménez. Una localidad que rebosa cultura, tradición, historia y una economía ligada al sector agrícola.
Si aún no lo conoces, o si quieres volver a visitarlo, en este post te contamos algunas de las mejores atracciones turísticas, visitas y planes que puedes hacer en Moguer.
Moguer fue la tierra natal del Nobel y cuna de su afamado burro Platero. Recorrer sus edificios en memoria al poeta nos acerca a esa época y a conocer su historia y sin duda, la Casa Museo, la Casa Natal y Fuentepiña son tres enclaves que cualquier turista en Moguer debe visitar.
La Casa-Museo de Zenobia y Juan Ramón Jiménez, situada en la calle homónima de este último, se edifica sobre dos plantas en la que todo turista puede conocer el legado juanramoniano en los diversos espacios del museo.
En la planta baja destacan la biblioteca particular del poeta y una gran hemeroteca con más de 7.000 revistas y 4.000 libros. Mientras que en la parte alta se pueden observar diferentes estancias con muebles, pinturas y otros enseres del matrimonio Jiménez.
Asimismo, la Casa Natal en la que nació el poeta un 23 de diciembre de 1881 en el número 2 de la Calle Ribera, se encuentra inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Juan Ramón Jiménez la describía como su “casa azul marino”, tal y como recoge en algunas de sus obras en prosa, y puede visitarse para trasladarse a los primeros años de vida del nobel moguereño.
Por último, para sumergirse del todo en el legado de Juan Ramón Jiménez, la visita juanramoniana culmina en Fuentepiña. Este es el nombre que recibe la casa de campo fuera de la localidad, a tan solo 2 kilómetros tomando la carretera de El Algarrobito. En esta zona silvestre Jiménez escribe sus mejores relatos líricos, un paisaje que evoca en su conocidísima obra Platero y Yo.
Se trata de un monasterio gótico-mudéjar fundado en el siglo XIV. Desde su exterior se divisa un fuerte aspecto de fortaleza con dos espacios claramente diferenciados: el convento y el templo extendido en una superficie de casi 10.000 metros cuadrados.
Fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1931 y es considerado una de las construcciones más singulares de Moguer, incluído en la ruta de los “Lugares Colombinos” de la provincia de Huelva, dada a su historia ligada al Descubrimiento de América.
La vinculación del Nuevo Mundo al monasterio de Santa Clara se inicia en los momentos previos a la partida de Cristóbal Colón, ya que su abadesa, Sor Inés Enríquez, desempeñó un papel esencial a la hora de que los Reyes Católicos aceptaran la propuesta del almirante Colón.
La belleza de sus muros, el Claustro de las Madres, o el retablo mayor de Jerónimo Vázquez no dejarán indiferente a los ojos del turista, además de trasladarlo a la época del Descubrimiento del Nuevo Mundo.
El recorrido por Moguer continúa con una visita a la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Granada, situada en el corazón de su casco histórico. Esta iglesia, de aspecto catedralicio y con sus cinco naves, es el templo más grande de la provincia de Huelva.
La iglesia que se conoce hoy día fue edificada en la segunda mitad del siglo XVIII por el arquitecto José Álvarez sobre las ruinas de la antigua parroquia de apariencia mudéjar del siglo XIV, y que fue derribada por el terremoto de Lisboa en 1755. De aquel edificio solo se conserva la torre, que tal y como relataba Juan Ramón Jiménez, “la torre de Moguer de cerca, parece la Giralda vista de lejos”.
En su fachada, de ladrillo y con un diseño geométrico y estructurado, se observan elementos decorativos de estilo barroco al igual que los siete retablos de su interior y valiosas piezas de orfebrería. Además, la parroquia fue declarada Bien de Interés Cultural en 1967.
La visita a Moguer continúa con una parada en el castillo Moguer. Esta fortaleza almohade, transformada en el siglo XIV, fue en sus orígenes una torre de defensa romana.
En su día fue residencia de los señores de Moguer y hoy conserva su patio de armas con un aljibe intacto. Antiguamente, el castillo estaba destinado a funciones militares y sirvió como cárcel hasta mediados del siglo XVIII.
Fuente: Heconomia.es
El bacalao con tomate, la raya al pimentón, las habas con chocos y el gazpacho de cilantro (o culantro) son alguno de los platos estrella de Moguer.
Destacan también los pescados y mariscos típicos de la costa como la gamba blanca, las almejas, corvinas, acedías o lenguados. Sus frutas también hacen las delicias de sus comensales, brillando sobre todo por sus naranjas, melocotones y como no, los fresones, principal motor de la economía de la localidad.
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Además, los vinos del Condado se suman a esta lista de referentes para el paladar, destacando también el vino naranja y el vermú de Bodegas Sáenz.
Por último, cabe destacar los deliciosos pasteles de la Confitería la Victoria, muestra de tradición y artesanía desde finales del siglo XIX, en los que el merengue y la crema pastelera son algunos de sus ingredientes protagonistas. Sin duda, uno de los mejores dulces de toda la provincia.
Por último,no podemos obviar el patrimonio cultural y de festejos de Moguer. Y es que, como todo pueblo cuenta con sus festividades en honor a su patrona, en este caso la Virgen de Montemayor. Durante el segundo fin de semana de mayo se celebra la Romería en honor a la “Virgen Chiquita”, siendo la más multitudinaria de las fiestas moguereñas. Se celebra en las inmediaciones de su Ermita en el paraje que lleva su mismo nombre y a la que acuden romeros de distintas zonas de toda Andalucía. El cante, un ambiente de júbilo y la devoción están aseguradas.
Por otro lado, en septiembre se celebra la Velada en honor a la Virgen de Montemayor, teniendo lugar su día grande el 8 de septiembre, coincidiendo con la salida procesional. Durante estos días, se celebra esta feria en la que reuniones de amigos y familias disfrutan de un ambiente de festejos en el recinto ferial.
Por último, es digna de visitar en Moguer la Feria 1900, unas jornadas que se celebran el fin de semana del puente de Andalucía. Durante tres días todo el pueblo se traslada al siglo XX para recrear al pueblo moguereño en la época en la que vivió al nacer el nobel Juan Ramón Jiménez. Sin duda, se trata de una cita única para todos los moguereños y visitantes en la que el pueblo se viste con trajes de época y participan en numerosas propuestas lúdicas y culturales que simulan el contexto y el ambiente en el que vivió el poeta moguereño.
A tan solo 20 kilómetros de la localidad se encuentra Mazagón, municipio costero que comparte mancomunidad con Palos de la Frontera.
La Playa del Parador, sobre la que ondea cada verano la bandera azul y la Q de calidad, es uno de sus destinos más atractivos. Custodiada por robustos acantilados, dotan a este espacio de la costa del Atlántico de un belleza paisajística en un enclave natural muy especial.
Por su parte, el Parque Municipal de Mazagón es el mejor lugar para disfrutar de una tarde en familia. Rodeado de grandes pinos, se sitúa en una zona con vistas privilegiadas a la playa de las Dunas y al puerto deportivo. Además, desde el parque se divisa el faro del Picacho, que guía la entrada al puerto de Huelva desde 1902. En su interior se celebran numerosas actividades culturales enmarcadas en su programación anual.
Fuente: Diego Ropero-Regidor
El antiguo puerto moguereño es otra de las paradas obligatorias en una visita a Moguer y para seguir con la ruta colombina. En el Muelle del Río Tinto de la localidad moguereña se construyó y botó en el año 1488 la carabela Niña.
Además, desde la ribera de Moguer se puede contemplar un paisaje lleno de contrastes con los colores cobrizos del río Tinto y una vegetación característica como espartinas y salicornias. Si miramos hacia la izquierda, vislumbramos su desembocadura en la denominada Punta del Sebo, en Huelva.